La custodia compartida

La custodia compartida

En España la custodia compartida aún es una opción que los jueces contemplan pocas veces. En las leyes latinas la custodia única es la que prevalece, normalmente a favor de la madre si no se encuentra incapacitada o va en contra de los intereses del menor. Según datos aportados del CGPJ de 2012, en España se concede la custodia monoparental a la madre en un 84%, la custodia compartida en un 9% y a los padres y otros familiares en un 7% de los casos de divorcios con hijos.

La custodia compartida proveniente del régimen jurídico anglosajón, que se esta´imponiendo en EEUU y dependiendo del lugar geográfico del divorcio se obliga a este tipo de guarda. En España existen diferentes Comunidades Autónomas como son Catalunya, País Valencià, Navarra y Aragón, que han legislado a favor de la custodia compartida y que están intentando imponerla de manera preferente. De todas formas es un proceso todavía en sus fases de inicio y difícil de implementar dadas las condiciones que se tienen que cumplir, ya que en todo momento el juez hará prevalecer los intereses del menor.

Primero el juez deberá solicitar un informe pericial psicológico para valorar la idoneidad de los progenitores para con los menores. A través de unas entrevistas, un psicólogo y un trabajador social elaborarán un extenso informe que será decisivo para el juez para dictar el fallo de la sentencia. El juez rechazará inmediatamente la adjudicación de la custodia compartida en cualquier divorcio conflictivo y en los que cualquiera de los padres esté inmerso en un proceso judicial en que se haya atentado moral o físicamente en contra del otro cónyuge o de los hijos.

Una vez precisado esto, la custodia compartida la puede solicitar uno de los cónyuges por separado, pero el juez valorará positivamente la concesión de dicha custodia ante la solicitud por parte de los dos cónyuges en un divorcio de mutuo acuerdo, tal y como lo indica el art. 92.5 del CC. Se tendrá en cuenta también que no se separen los hermanos si los hubiere y la opinión de los menores si estos tienen más de 12 años. Es preceptivo indicar también que no se recomienda la custodia compartida en menores de siete años dado el apego que muestran los niños hacia el progenitor que lo ha cuidado en sus primeros años de vida, que normalmente es la madre.

El juez determinará la idoneidad de los cónyuges dependiendo de su relación y los cuidados otorgados hacia sus hijos en el período anterior al divorcio. También se observará las distancias físicas entre los futuros hogares de los cónyuges y la distancia respectiva del centro lectivo de los menores. Así mismo, ambos deberán disponer del tiempo suficiente para su cuidado y custodia así como de los cambios de guarda y recogida de los menores en su centro educativo. Para ello tendrán que estar también de acuerdo con el tipo de educación y valores que recibirán así como las actividades formativas, extra escolares y de ocio.

También deberán estar de acuerdo los padres en el reparto de la custodia de los menores, acordando fechas y horarios de los cambios de guarda. Estos acuerdos quedarán contemplados dentro del convenio regulador especificando los períodos vacacionales, aniversarios y otras fechas señaladas. Dichos períodos se repartirán por igual entre los cónyuges y siempre teniendo en cuenta el horario lectivo del niño en su beneficio.

Así con todo ello, la dificultad que genera la concesión de la custodia compartida está en el hecho de que los cónyuges a pesar del divorcio mantengan una relación sana y fluida entre ellos y hacia los niños y de que dispongan del tiempo necesario para el cuidado y atención al menor, intentando conciliar en lo posible su vida laboral con la atención y cuidado del menor y con los cambios de guarda en las fechas señaladas en el acuerdo. Para resumir, diremos que el juez otorgará la custodia compartida ante las siguientes condiciones:

– Ante un informe pericial psicológico favorable que indique la idoneidad de los padres.

– Que los domicilios de ambos cónyuges estén cerca entre ellos y del centro educativo de los menores.

– La disponibilidad de ambos cónyuges y el cumplimiento de sus deberes para la correcta atención del menor.

– Las edades y el número de hijos en común.

– La opinión de los hijos si tienen más de 12 años.

– Que los padres hayan demostrado una buena relación entre ellos y hacia los menores, antes y después del divorcio.

– Que ambos cónyuges estén de acuerdo en la educación y los valores que seguirán los menores.